Explorando el universo desde el desierto de Atacama

Explorando el universo desde el desierto de Atacama Ampliar imagen (© ESO/C. Malin) “Alma” (por Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) iniciará esta semana su exploración total del universo desde la cordillera de los Andes en Chile. Así lo ha anunciado el Oobservatorio Europeo Austral (ESO), desde su sede en Garching, Múnich.

Desde Chile hacia el Universo

Se trata de uno de los mayores telescopios terrestres –compuesto por 66 telescopios- y uno de los más costosos (mil millones de euros de inversión hasta el momento), por el que la cooperación de distintos países y regiones, bajo el paraguas de la ESO, ha sido fundamental. 

“Alma” abarca un superficie similar a un campo de fútbol, sus “lentes” tienen un diámetro promedio de 13 metros y ya sólo con 16 de los telescopios en función, en 2011 se pudo descubrir el nacimiento de un planeta gaseoso. Explorando el universo desde el desierto de Atacama Ampliar imagen (© ESO/NAOJ/NRAO/L. Calcada) Cuando esta semana inicien los 66 telescopios su trabajo de exploración del universo, tras la ceremonia de inauguración -donde se espera la participación del presidente de Chile, Sebastián Piñera-, los descubrimientos astronómicos se esperan inéditos. Sólo para darnos una idea de su magnitud: la disposición de las antenas abarca un radio de 15 kilómetros, lo que permite una resolución de la visión de 0,005 arcos de segundo. Teniendo en cuenta que el ojo humano tiene una resolución de 60 arcos de segundo, si un ojo humano tuviera la capacidad del telescopio “Alma” podría ver con total claridad, a 100 metros de distancia, el resquicio de una puerta de apenas 5 milésimas.

“Alma” capta ondas radioeléctricas milimétricas muy adecuadas para atravesar nubes de gas y de polvo cósmico, el cual es material recurrente en la formación de galaxias. De allí que sirva al ámbito de la investigación sobre el origen del universo de manera primordial.

E-ELT comienza fase de construcción

Sin embargo, no es el único gran suceso astronómico europeo, ya que también en Chile se espera esta semana la reunión del Consejo de países miembros del proyecto E-ELT de la ESO. Con esta reunión extraordinaria se dará el banderazo de salida para iniciar la construcción del Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT) que debería comenzar a funcionar en 2023. Explorando el universo desde el desierto de Atacama Ampliar imagen (© ESO/NAOJ/NRAO/M. Kornmesser) A diferencia del telescopio “Alma”, el E-ELT realiza observaciones ópticas e infrarrojas y trabajará sobre lo que se denomina materia caliente: sobre todo cuando las estrellas y planetas ya han sido formados y están activos y en órbita. Con un diámetro de 40 metros será, eso sí, el más grande de su tipo.
Y como afirma el astrónomo español, Xavier Barcons, presidente del Consejo del Eso, “será la estrella de la astronomía mundial dentro de una década, con Europa liderando la exploración del universos de esta tierra”. Se trata, como en el caso de “Alma”, de un telescopio complejo, en este caso 800 segmentos hexagonales de 1,4 metros de diámetro máximo, que formarán un superficie capaz de captar la luz de las estrellas de más de 1,100 metros cuadrados. En términos generales podrá obtener imágenes 15 veces más nítidas que las que rastrea, por ejemplo, el telescopio espacial Hubble.

Su emplazamiento se ha definido en el Cerro Armazones, a 3060 metros de altura sobre el nivel del mar, situado en la zona central del desierto de Atacama. Tendrá un costo de 1,083 millones de euros a invertirse en 14 años y cuenta con el compromiso financiero de 14 países europeos, bajo el espectro de ESO, y esperan la ratificación de Brasil.

 

CAI (g), a 12 de marzo de 2013.